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PRECEPTOS
E INSTRUCCIONES DEL PADRE ABRAHAM A SU HIJO
que contienen la
verdadera
Sabiduría
Hermética
Traducción: J.
Peradejordi
Omnia mecum -
Nosce te ipsum
(Todo conmigo.
Conócete a ti mismo)
1. Querido hijo mío: como el
último destino de la vida militante de todos los hombres es la
muerte; con la esperanza de que su cuerpo reducido a polvo y
ceniza deba volver un día a tomar una nueva vida gloriosa e
inmortal, quiero recordarte esta idea y convencerte de la verdad
que nuestro gran Dios nos ha transmitido a través de nuestro
gran legislador para encontrar en la Tierra el anticipo de esta
vida triunfante: Este anticipo se halla en la Sabiduría; quien
la ama , ama la vida.
2. Es preciso, pues, que te
coloques en la vía del Señor si deseas comprender estas
maravillas y atraigas sobre ti el rocío de sus gracias, más
preciosas que el oro y la plata, según nuestro gran Rey-Profeta.
3. Eleva, pues, tu corazón al
Creador de todas las cosas y concibe, a partir del discurso que
te doy, su poder, su bondad y su sabiduría infinita, la cual
brilla en la menor de sus criaturas; pero sobre todo en las
piedras preciosas y en los metales filosóficos que están por
encima del Sol y de la Luna, los cuales, por perfectos que sean,
no pueden estar sin mácula como lo están nuestras admirables
Piedras y Metales, con los cuales compara Dios su palabra
sagrada; lo que debe hacer que los estimemos infinitamente más
que a todos los Astros celestes.
4. Habiéndote, pues, iniciado
querido hijo mío en la más sana Filosofía que consiste en
conocer a Dios, su Verbo y su Espíritu Santo, que no son sino
una misma esencia, quiero hacerte adorar su bondad de haber dado
al hombre las más vivas luces de su Creador en un Arte
misterioso que ha revelado a sus verdaderos adoradores, llamados
Magos, o sea Filósofos perfectos en todos los aspectos.
5. Pero guárdate de las opiniones
erróneas de estos falsos Rabinos y vanos Filósofos según la
ciencia y los elementos o principios mundanos y vulgares que de
una ciencia divina han hecho una ciencia diabólica, condenados
en todas partes en nuestros libros sagrados y por el gran Dios
humanizado, muerto y resucitado, a quien has de estar ligado
hasta el último momento de tu respiración.
6. Lo que te enseño te resultará
claramente inteligible por tener fe en todos los milagros
descritos por los Sabios. Aprende a reverenciar este Misterio
profundo: De tres uno que ha de ser para ti más verdadero de lo
que el arte y la Naturaleza te darán a conocer por experiencia.
7. Te encontrarás, querido hijo,
con miles de escritos de Filósofos, de todas las épocas, de
todas las edades, de países diferentes, pero detente sólo en
los que yo te diré; aprovéchalos para la gloria del Altísimo y
la utilidad del Prójimo. Seré lo más breve que pueda para no
perturbar tu espíritu.
8. Has de saber que todos los
cuerpos están compuestos por cuatro Elementos: Fuego, Aire, Agua
y Tierra. Están siempre mezclados en sí mismos y en los cuerpos
que constituyen. Según dominen más o menos en estos cuerpos, su
especie es diferente; lo cual va al infinito.
9. El Agua es propiamente el
primer Elemento, que da el nacimiento a todo cuerpo creado para
producir o para ser producido; el Arte con la Naturaleza puede
ayudar en la producción, lo que hace que los Filósofos produzca
uno que puede perfeccionar un metal imperfecto en uno perfecto.
Si la Naturaleza no ha hecho oro lo que llamamos Saturno, el Arte
lo puede hacer: para ello hay que componer una sal que tenga
siete cualidades y siete virtudes. Esta sal se hace con el Oro o
con la Plata unidos al agua argentina. Es preciso extraer esta
Agua primitiva y celeste del cuerpo donde está y que según
nosotros se expresa mediante siete letras, que significa la
simiente primera de todos los seres, y no especificada y
determinada en la Casa de Aries para engendrar a su hijo.
10. Los Filósofos han dado muchos
nombres a esta Agua, llamándola primeramente Esencia divina,
luego Espíritu de vida, Vinagre, Aceite, Fuego, Azufre, Tierra,
Sal, Mercurio, Plata viva; es el disolvente universal, la vida y
la salud de toda la carne.
11. Los Filósofos dicen que el
Sol y la Luna se bañan en esta Agua y que ellos mismos se
resuelven en Agua su primer origen. A causa de esta resolución
se dice que mueren, pero sus espíritus son llevados sobre las
aguas de este mar donde estaban sepultados.
12. Como un Fénix renaciendo de
sus cenizas, este espíritu se reviste de un cuerpo negro, blanco
y rojo con la ayuda del fuego elemental que actúa continuamente,
pero por grados, sobre esta materia primera, la cual, deseando
separarse de la corrupción, se reúne en lo más alto de la
Esfera cristalina, de donde se ve obligada a bajar por los
vapores de los cuerpos putrefactos que, poco a poco, le quitan su
volatilidad y la fuerzan a tomar cuerpo con ellos. Los Filósofos
lo llaman sublimación, trituración, ascensión, destilación,
imbibición, incineración. Este rocío riega la tierra para que
produzca un fruto precioso en su momento.
13. Este rocío que circula en el
vaso filosófico demuestra los agradables colores del Iris a
través de las diferentes refracciones de la luz sobre las nubes
vaporosas que se elevan de la tierra. El ojo y los sentidos se
sobrecogen de admiración con estos fenómenos.
14. El Oro y la Plata no tienen,
hablando con propiedad, simiente y cuando estos Filósofos dicen
que hay que extraer la simiente de su Oro y de su Plata, no se
debe entender sino que hay que reducirlos del mismo modo que se
reducen los vegetales que llevan semilla, que se resuelve en la
tierra en forma de agua viscosa. Es lo que ocurre con su Sol y
con su Luna sembrados en nuestra Agua que es como su tierra y su
matriz.
15. Se dice entonces que sus
cuerpos están podridos y reducidos a su naturaleza primera, tal
como estaban al principio en el seno de la mina, por composición
homogénea impregnada de cierta sal y de cierto azufre, se
vuelven cuerpos sólidos suaves y dóciles bajo la mano del
hombre, no pudiendo ser destruidos más que por el agua
argentina, que no moja y que la Naturaleza produce en el seno de
la madre universal de los vegetales y de los minerales, de donde
sin embargo el artista la saca por medio del Acero mágico.
16. Dígase lo que se diga, hijo
mío, no hay otro modo de resolver estos cuerpos en su primera
materia. Atente a la que yo te declaro como la he conocido por
experiencia y según nos lo han transmitido los antiguos. Pues en
modo alguno soy del parecer de estos presuntos iluminados que
quieren que todas las sentencias de los Sabios se refieran a sus
materias quiméricas y que no conciben que las parábolas pueden
recibir infinitas explicaciones, aunque no tengan más que un
sentido verdadero que encierra en secreto un secreto inagotable.
17. Has de concebir, pues, que los
cuerpos pueden ser destruidos, o sea, cambiados de forma, sin
dejar de subsistir y que sus partes pueden juntarse con otros
cuerpos para volverlos más perfectos. De aquí viene que un
cuerpo opaco pueda volverse transparente como, lo sabes, el
vidrio se hace a partir de la piedra, que es un cuerpo a través
del cual no se puede ver la luz. Y un cuerpo transparente y
rompible puede hacerse sólido, resistiendo al martillo sin
quebrarse e incluso volverse dúctil como nos han enseñado
nuestros antepasados con el vidrio vuelto maleable.
18. Es cierto que no se puede
negar según el razonamiento de la buena Física que el Arte
pueda volver un metal más perfecto de lo que lo fue por la
Naturaleza, tanto más cuanto la experiencia lo confirma desde
hace varios siglos. Pero dejando a estos hábiles razonadores
errar en su sentimiento, conténtate, hijo mío, con ejercer tu
admiración sobre lo que la práctica te demostrará. Es preciso
que seas constante, suave y paciente siguiendo la Naturaleza.
19. Cuando empieces a operar,
acuérdate que el calor del vientre del Carnero calienta
suavemente al Rey y a la Reina en su lecho nupcial donde
dormirán apaciblemente durante al menos cuarenta días y a veces
cincuenta. Al cabo de este tiempo saldrá de su cuerpo un calor
sulfuroso que cubrirá la superficie de la Tierra. Este azufre,
espesándose día a día, formará una nube que no es sino las
resoluciones de los cuerpos reales en su primer ser. Viéndose
ofuscado, el espíritu de la Tierra, y queriendo triunfar de la
derrota de aquellos que lo habían engendrado en el seno de
Cibeles, se elevará hasta el techo de Palacio que recorrerá
hasta que él mismo sea forzado a bajar sobre las cenizas
preciosas de los cuerpos destruidos que, por los vapores picantes
que exhalan atraen con ellos la pura sangre de sus vencedores.
20. Intentará levantarse varias
veces, pero al final se verá obligado a expiar con ellos; no
serán más que una sustancia pútrida, negruzca y fétida. Aquí
los antiguos han dado la ocasión de ejercitarse a la sutilidad
de los espíritus curiosos que no pueden comprender el sentido de
sus enigmáticas alusiones. Lo que les hace errar es la falta de
conocimiento de la rica Naturaleza.
21. Nuestros Magos llaman Dragón,
León, Sapo, Serpiente Pitón a nuestra Agua y dicen que el
veneno que lleva mata al Rey y que luego el cuerpo muerto,
semejante a Apolo, mata con sus flechas a la Serpiente Pitón; a
esta putrefacción de los tres cuerpos le dan el nombre de cabeza
del Cuervo.
22. He aquí, pues, el color negro
por el cual ha de pasar la Piedra y esto ocurre al principio del
cuarto Signo. Deja que actúe el calor que, habiendo reducido
todo el Compuesto a cenizas, lo calcinará poco a poco. Continúa
con el fuego añadiendo un tercer hilo a tu mecha hasta que todo
se vuelva blanco; lo que ocurrirá al cabo de tres Signos, y esta
materia borrará la nieve con su brillo; podrás entonces
utilizarla para hacer todos los cuerpos de los metales parecidos
a la Plata.
23. Entonces, si deseas llegar al
rojo, que llegará al cabo de otros tres Signos, es preciso que
aumentes un cuarto hilo para adquirir el Rubí celeste; observa
que estos hilos de aumento son aquellos de la temperie de la
cocción continua, que adquiere fuerzas y grados a través de la
adición diaria y futura a los del pasado. Así ocurre con las
Estaciones y Cuatro Tiempos del año; pero sobre todo recuerda
que has de tener paciencia en el reparto.
24. Cuando poseas esta Piedra
purpúrea, podrás con ella, si eres prudente, prolongar y
conservar tus días en perfecta salud e incluso transmutar todos
estos metales viles en Oro purísimo; finalmente, tendrás en tus
manos las llaves de la Naturaleza, sus más ricos y virtuosos
tesoros: por medio de ellos lo podrás desligar y abrir todo,
ligarlo y cerrarlo todo.
25. Si tu sal blanca o roja no es
fusible, añádele de tu esencia y que todo quede blando como la
masa primera, pasándola por todos los grados de calor, como
hiciste en la operación precedente; y reitera hasta que tu sal
quede como cera; alaba a Dios en tu corazón, rogándole
infinitamente que te dé las luces necesarias para usarla con
prudencia.
26. Hijo mío, comprendiendo este
pequeño compendio, podrás conciliar fácilmente a los
Filósofos que, en efecto, han poseído la misma Sabiduría; no
hay más que una verdad, pero sus vestiduras son diferentes: Si
uno de nosotros la presenta pomposamente adornada de finas
pedrerías y del Oro más puro, otro tan verídico la cubre con
barro y estiércol podrido;
otro exclamará: ¡Oh felices
Sabios, cuya Ciencia divina encuentra en lo invisible un punto
indivisible, el único que puede componer el milagro del arte!
27. Bien comprendidos, estos tres
te rasgan el velo y descubren la amable verdad a tu vista. Sólo
a ti te concierne el seguir estos preceptos y por ello
desarrollarás fácilmente los jeroglíficos y todas las
ficciones; verás, no sin extrañeza, este Mar rojo agitado que
te abre un paso hacia la tierra prometida; contemplarás estas
Serpientes, que engulléndose, se destruirán ante tu asustada
vista; y Mercurio regando esta arena engordada, las hará
reproducir para adornar su verga con la cual, golpeando la celada
que cubre su cabeza, todo se confundirá en la primera tierra.
28. Podrás descubrir en el Huevo
filosófico a estos Dragones antiguos de la raza do los Dioses;
el fuego secreto será manifestado ante tus ojos, y el Mar
glacial se te aparecerá súbitamente. La Rama dorada estará en
tu poder; recogerás con tus propias manos los Lirios y las
Rosas. Posesor tranquilo del fruto de las Hespérides, podrás
participar en la felicidad de los Dioses y beber grandes tragos
de su néctar o de su ambrosía en su copa.
29. Mira, sin extrañeza, este
horrible Dragón, que no tiene más comida que sí mismo; este
Fénix que renace de sus cenizas y este Pelícano caritativo para
con sus hijos. Las famosas montañas de Vulcano; así como las
diversas obras de los Cíclopes te aparecerán representadas en
un mismo cuadro en él verás a lo impotentes Titanes vencidos
por Apolo, Hijo luminífero del Sol.
30. Penetrando en el Caos
tenebroso que formó el Universo, ve la Tierra sumergida por un
horrible Diluvio, renaciendo al poco tiempo lúcida y purificada.
La verdad siempre venció a la mentira. Recuerda que es una y que
está desnuda y que sólo puede aparecerse a la mirada de los
Sabios, pues el vulgo está ciego.
31. Reflexiona a propósito de la
historia de Jasón y de Cadmio; considera a Eneas en los
Infiernos, al bello Ganímedes transportado hasta los Cielos. Ve
el Mar agitado por el Padre de nuestros Dioses que con una espuma
hirviente da a luz a la bella Venus ante tus ojos, la que luego
será madre de los Amores.
32. ¡Ah!, acuérdate, hijo amado,
de nuestras Letras sagradas; penetra en su sentido: hallarás la
vida. Sí, podrás explicar, con un contento inexpresable, los
encantadores cuadros del genio de los humanos. Toma tu lápiz
para dibujar un punto; él solo puede instruirte, pues lo
encierra todo.
33. Extasiado de admiración
sobrenatural, considera este punto, concibe su centro, mira su
circunferencia; juzga su extensión que los une; feliz tú, hijo
mío, si el Padre de las luces, por un rayo de su Espíritu
divino y un fuego radiante de inteligencia, abrasando tu
corazón, te revela en secreto la multiplicación de este punto
por su centro.
34. Este Trino inseparable que lo
ha procreado todo, fundamento eterno, se descubre es ti, imagen
de tu Dios; medita sus Obras y siguiendo a la Naturaleza, observa
su comienzo, su progreso y su final; allí, sobrecogido de
admiración, adora al Todopoderoso.
35. Repasa en tu memoria esta
simple operación, que hiciste bajo mis ojos, recogiendo una
planta con sus raíces y su grano, que putrificaste para sacar su
sal volátil; luego, consumiendo el resto con el ardor de las
llamas, te quedó una ceniza preciosa que te dio una sal
cristalina fija. Uniendo las dos por cierto medio, no hicieron
más que una, que hiciste jugar con Vulcano; y retirando esta sal
abrasada, ¡oh, asombroso prodigio! que el peso de un grano de
mijo sembrado en la tierra te reprodujera un gran número de
plantas, que en mucho superaban en belleza a la primera que
destruiste. ¿No demuestra esta palingenesia la resurrección de
los vegetales?
36. Admiraste conmigo en el juego
de la Naturaleza el germen indestructible de cada criatura.
Viendo el milagro de la vegetación, comprendiste que lo mismo
podía ocurrir en los otros dos reinos, y comprendiste también
el misterio de la resurrección universal; súbitamente
exclamaste: ¡Ah!, si la vil Criatura realiza este prodigio,
¿acaso podría nuestra fe negarle al Creador supremo el poder y
la virtud soberanos de regenerarnos en los cuerpos más
perfectos, para gozar para siempre de la vida eterna? Nosotros,
digo, alma de su alma, espíritu de su espíritu, que su paternal
amor ha creado como sus hijos privilegiados más poderosos y
virtuosos, a su imagen y semejanza.
37. Has de estar, pues, persuadido
de que la sal de todos los individuos encierra en sí este
verdadero germen propio y vivaz, que puede regenerar y
multiplicar hasta el infinito; esta sal es la caja que encierra
el bálsamo del azufre y el licor Mercurial que llamamos Pisón,
o río de las aguas vivas, que circula en toda la tierra de vida,
donde nace el Oro de la Naturaleza; según la expresión de
nuestro sabio Legislador, el Oro de esta tierra es muy bueno,
verdadero, perfecto y exquisito. El azufre es un poco más
poderoso que el fuego elemental; lo cual hace que la forma que
encierra no pueda ser destruida por este; el mercurio es el buen
compañero que proporciona todo lo necesario para la
multiplicación.
38. Sí, esta puerta abierta te
presenta un paso feliz para llegar al santuario de la Naturaleza,
cerrado con tres llaves diferentes; la primera es de hierro, la
segunda de plata purísima, y la tercera de oro deslumbrante;
pero, sobre todo, acuérdate de poner cada llave en su cerradura,
para poder encontrar la clave universal de las maravillas del
mundo.
39. Si el Espíritu divino te
procura la entrada, arrodillándote, adora al Eterno; Inmortal y
Todopoderoso; recibe de manos de la Sabiduría esta Ampolla
sagrada, que llama a los muertos del fondo de sus tumbas y cuyo
purpúreo aceite vence al Demonio hasta el fondo de los Infiernos
y confunde en un momento la ignorancia ciega que mata a los
humanos.
40. Hijo amado, recuerda las
lecciones de tu padre, sé sobrio y templado en medio de las
riquezas, socorriendo a tus hermanos necesitados con este
Espíritu de vida. Entiende que hace falta poco para conservar
los cuerpos y que sólo tienen alma viva por él. Dándote el
conocimiento de esta verdad, obedezco el Mandato que el Señor
Dios nos hace por boca de su profeta Isaías XXXVIII, 19: Unicuique
Deus mandavit de proximo suo.
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