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EL
LIBRO DE ADÁN
Carlos del Tilo
Todos aquellos que han enseñado
la Ciencia Sagrada en el curso de los tiempos, han empleado el
lenguaje simbólico para hablar de una realidad escondida a los
sentidos carnales del hombre.(1)
El gran trabajo de la búsqueda de
la verdad perdida consiste en primer lugar en descubrir a qué
se refieren estos símbolos y estas imágenes.
Entre éstos, el del libro se
encuentra muy a menudo. Es evidente que las hojas de papel y las
letras impresas que sirven de lectura, no son más que la
representación de otra cosa que debe ser leída.
No queremos decir que los libros
sean inútiles, algunos son imprescindibles, sino que
en el lenguaje tradicional, el libro representa una realidad
escondida.
En el simbolismo de los sueños,
por ejemplo, puede ocurrir soñar que un libro es entregado y
presentado por las manos de un personaje. Si el libro baja del
cielo, es un excelente presagio.
Todo el mundo ha oído hablar del
célebre alquimista Nicolás Flamel. La historia (2) cuenta que
una noche, Flamel vio en sueños un ángel con un libro en las
manos, un libro de una antigüedad venerable y de apariencia magnífica.
«Flamel, dijo el ángel, mira este libro, del cual no entiendes
nada, ni tu, ni muchos otros; pero un día tu llegarás a ver en
él, lo que nadie podría ver». Y mientras Flamel tendía la
mano para recibir el don precioso que se le ofrecía, el ángel y
el libro desaparecieron en nube de oro.
El ángel parecía haber olvidado
su promesa, cuando, mucho más tarde, un cierto día del año1357,
Flamel compró a un desconocido, un libro antiguo, que, a la
primera inspección reconoció como el libro de su sueño. En una
de sus obras(3) le describe con detalles; no era un libro como
los otros: estaba hecho con cortezas de árboles. En el primer
folio, estaba escrito en grandes letras mayúsculas el nombre del
autor: Abraham el Judío, Príncipe, Levita, Astrólogo y Filósofo.
Una vez en posesión de este libro
tan precioso, Flamel pasó días y noches estudiándolo, pero no
podía entenderlo de ninguna manera.
Decidió pues, ir en peregrinaje a
Santiago de Compostela con el fin de obtener el favor de
descubrir, en las sinagogas de España, a algún docto Judío
capaz de darle la verdadera interpretación de las misteriosas
figuras del libro de Abraham el Judío.
Habiendo obtenido la protección
de Santiago en el viaje de vuelta Flamel encontró en la ciudad
de León un médico judío llamado Maestro Canches, cabalista
consumado, y muy sabio en sublimes ciencias.
Maestro Canches, se puso a
explicarle todos los emblemas del libro de Abraham el Judío, que
conocía bien, puesto que se trataba de la obra perdida de uno de
los príncipes de la Cábala.
Después de la muerte de Maestro
Canches, y gracias a él, Flamel de vuelta a París, pudo al fin
realizar la Gran Obra.
¿Cuál es pues este misterioso
libro, que permitió a Flamel hallar el secreto del magisterio de
los Sabios?
El Zohar (4) parece
contestar a esta pregunta, en un comentario del Génesis V,
1, que dice lo siguiente: «Este es el libro de las generaciones
de Adán en el día en que Elohim lo creó; Elohim lo hizo a su
imagen».
El Zohar, en su comentario,
empieza diciendo que este libro está relacionado con la Imagen
de Adán. En él, está grabado el misterio de la Sabiduría; y,
el Nombre sagrado, está explicado en él. En el libro de los Proverbios
se dice lo siguiente referente a este Nombre sagrado (XVIII-10):
«El nombre de Adonai es una fuerte torre; el justo se refugia en
ella y allí se encuentra protegido».
Este es el libro de la regeneración
del hombre y es, también, el secreto que Elohim reveló a Adán.
El Zohar cuenta que Dios
había entregado este libro a Adán en el Jardín de Edén por
medio del ángel Raziel (que significa: secreto del Altísimo).
Mientras Adán permaneció en el Edén, lo conservó y lo estudió
con mucha atención y devoción.
Pero, cuando fue echado fuera del
Jardín, a causa de su transgresión del mandamiento, el libro
voló y desapareció.
El hombre desesperado lo pidió
otra vez (5), y ante su insistencia, el Santo bendito sea,
permitió finalmente que el ángel Rafael (que significa: curación
del Altísimo), se lo devolviera. Adán se puso de nuevo a
leer el libro, y lo transmitió a su hijo Seth quien lo hizo
pasar a la posterioridad. Es así que el libro de la regeneración
llegó a Abraham, quien supo (al igual que Henoch) penetrar la
Gloria del Santo bendito sea.
Vemos, pues, que tanto para Adán,
Abraham, o para Nicolás Flamel, fue gracias al libro recibido
del cielo, que lograron la Obra de regeneración.
El Zohar continua diciendo
lo siguiente comentando los versículos de Génesis V,1-2:
«Este es el libro de las generaciones de Adán en el día en
que Elohim creó a Adán; Elohim lo hizo a su imagen; macho y
hembra Él los creó y los bendijo; y los llamó con el nombre de
Adán cuando los creó. Rabí Shimeón dijo: Estos dos versículos
descubren grandes misterios: Macho y hembra Él los creó: esto
es para enseñarnos que el conocimiento de la Gloria Suprema es
el secreto de la Fe. De este secreto, llamado cielo y tierra
(6) el hombre fue creado».
Este secreto de la creación del
hombre, parece consistir pues, según el Zohar, en la unión
de dos entes llamados macho y hembra. Estos dos unidos,
constituyen el Adán, se trata del Adán primero, y también del
hombre regenerado después de haber sufrido el destierro del Paraíso
a consecuencia de la transgresión; es lo que indica el Zohar,
puesto que, tal como hemos visto, el libro desapareció de las
manos del hombre exiliado pero él llegó a conseguirlo de nuevo
gracias a su insistencia en pedirlo.
Y ¿por qué estos dos entes son
llamados macho y hembra? Porque siempre buscan unirse por amor.
El Zohar explica que estos dos, que en su unión
participan en la generación del hombre perfecto, no son
diferentes de la tierra y el cielo.
Vamos a ver todo el interés de
este comentario, que aclara el sentido del texto bíblico, por
que relaciona la narración de la creación del mundo en el capítulo
primero del Génesis, con la creación del hombre.
«Observa que este secreto designa
cielo y tierra, y el Adán fue creado. En cuanto a la creación
del cielo y de la tierra el texto bíblico dice: (Génesis
II, 4) Estas son las generaciones del cielo y de la tierra
cuando fueron creados. En cuanto a Adán, leemos (Génesis
V, 1-2) Esto es el libro de las generaciones de Adán en el día
en que fue creado. En verdad, los dos, [es decir, por una
parte cielo y tierra, y por la otra el Adán macho y hembra], los
dos son equivalentes, significan lo mismo, pues fueron creados en
un solo secreto».
El Zohar enseña claramente
que la creación del cielo y de la tierra corresponde y no es
diferente de la creación de Adán macho y hembra; y este libro
de la generación de Adán es también el libro de la generación
del cielo y de la tierra. Es lo mismo.
Este libro misterioso de Adán, de
Seth, de Abraham, de Nicolás Flamel y de muchos otros sabios, es
el cielo y la tierra y el secreto de su reunión. Los hebreos
enseñan que el efecto de la caída del hombre fue precisamente
la separación del cielo y de la tierra, o de Adán y Eva. No hay
regeneración mientras permanezcan separados.
El comentario del Zohar
termina así: «Por esto se comprende que toda forma [o figura]
donde no se encuentran el macho y la hembra [entendamos cielo y
tierra] no es conforme a la Figura Suprema [o Divina].
En todo lugar donde el macho y la
hembra no se encuentren unidos, el Santo bendito sea no establece
su morada en él. Es lo que está escrito (Génesis V, 2):
Y Elohim los bendijo y los
llamó con el nombre de Adán en el día en que los
creó.
Observa que el texto no dice: Él lo
bendijo y lo llamó del nombre de Adán, esto para enseñarte
que el nombre de Adán no es nada, mientras que el macho y la
hembra [tierra y cielo] no estén unidos».
No hay bendición sin unión del
cielo con la tierra. Sabemos que el símbolo ritual de la bendición
(en hebreo, bendecir quiere decir también hacer bajar)
es el signo de la cruz: +
«El Libro donde Dios ha escrito
su secreto es el cielo y la tierra. Por esto el hombre santo y
sabio estudia la ciencia del Señor en la paz del Jardín de Edén».
Esta frase extraída del Mensaje Reencontrado, de Louis
Cattiaux (7)) confirma exactamente la enseñanza del Zohar.
Adán estudia y lee (8) el libro
del cielo y de la tierra en el Jardín de Edén. Y ¿qué es lo
que está escrito en este libro? El secreto del Nombre Sagrado.
Este secreto es la ciencia de las generaciones del mundo u Hombre
perfecto.
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(1): Parece que los sentidos, que
permiten al hombre percibir las realidades que le rodean, se
hayan entorpecido por el efecto de la caída original; dicho de
otra manera, sus sentidos groseros no le permiten captar más que
las apariencias del mundo, pero no su realidad substancial y
esencial. Véase a propósito de esto, en el Libro de los
muertos de los egipcios, los rituales que consisten por
ejemplo en abrir la boca, los ojos, las orejas... es decir, en
purificar los sentidos. El cristianismo posee una enseñanza
parecida, en forma de rituales.
(2): Citado por Louis Figuier: Lalchimie
et les alchimistes, pp. 176-177
(3): Le Livre des figures hiéroglyphiques
de Nicolás Flamel.
(4): Sobre el Sefer haZohar,
véase el número 1 de La Puerta, p. 32.
(5): Es el objeto de la búsqueda
del hombre en este mundo.
(6): Cielo y tierra: la
quintaesencia de los elementos; la vida del Universo en los
estados volátil y fijo, y no la tierra, las montañas y las
nubes.
(7): X, 64
(8): Observamos que en hebreo el
verbo kara significa leer, deletrear, pronunciar,
llamar, gritar. Se trata de la misma raíz que la palabra
árabe Corán.
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