[27/05/2012]
Es vano intentar enmendarnos y salvarnos por nosotros mismos, porque no llegaremos más que al orgullo de un éxito ilusorio y a la certidumbre de una seguridad engañosa. Nuestro estado final será mil veces peor que el primero, pues habremos acumulado y enmascarado hábilmente el barro que nos envenena, en lugar de eliminarlo por completo.
(Libro XXXI, v. 36-36')
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